Al final de noviembre, con motivo de la proyección del documental Kotoi tuvimos la ocasión de tratar el tema de la industria textil con Fanny de Kotoi y Alberto de Emaus.
Fue una charla muy interesante y participativa. Hablamos sobre las toneladas de ropa que cada semana depositamos en los contenedores de reciclaje y llegan a la fábrica de recuperación de tejidos de Rentería, las mafias que también están surgiendo en la industria de la ropa de 2ª mano, las gigantescas montañas de ropa que se terminan en los vertederos del hemisferio sur,…
Para proyectar el documental estrenamos el nuevo proyector y pantalla que acabamos de instalar en la sala que tenemos reservada para reuniones, charlas y demás eventos. Lo aprovecharemos para futuras proyecciones de documentales y para las asambleas de socios, mejorando notablemente la calidad de las imágenes y la voz que proyectamos.
Kotoi es una marca local sostenible que se inspira en las historias de las mujeres trabajadoras de las fábricas algodoneras y en la indumentaria que vestían en siglos pasados. Detrás de este proyecto están Maialen y Fanny. Diseñan, hacen patrones y confeccionan pequeñas cantidades de ropa bajo una filosofía responsable y consciente, proporcionando una vida útil a todo el material producido en grandes empresas, concretamente el desecho textil de la empresa Evlox, principal fabricante de denim en España (conocida en 1846 como Fábrica de Hilados, Tejidos y Estampados de Vergara) y evitando así su desperdicio. Y en el coloquio también reivindicó la reutilización animándonos a no tener tanta ropa y a tener en cuenta la calidad, materias primas y el proceso de producción de la prendas a la hora de elegir entre unas y otras. En este sentido, las prendas que confeccionan en Kotoi son reversibles y se pueden vestir metiendo ropa de abrigo por dentro en invierno. En esa línea, también nos proponía con el resto de prendas de calle que tenemos en el armario, usarlas como pijama, si están ya muy envejecidas, y, una vez que no no sirvan tampoco como ropa de casa, nos planteó la idea de cortarlas en trozos más pequeños y convertirlas en trapos de cocina por ejemplo.
Y es que hablar de decrecimiento para revertir el drama de la industria textil es imprescindible, ya que echando a reciclar las enormes cantidades de basura textil que se generan hoy en día no podemos quedarnos tranquilas, tenemos que evitar la generación de esa basura de una manera o de otra, ya que los centros de recuperación y reciclaje de tejidos ya están saturados.
El mismo día de la cita de Labore pero por la mañana se repartieron los premios Apartak 2025 en Donostia y Fanny fue una de las premiadas. Apartak reconoce a mujeres extraordinarias que en distintos ámbitos de la sociedad, han sido capaces de superar retos personales y profesionales para lograr sus objetivos y se han convertido en un modelo y un estímulo para futuras generaciones y para la sociedad en general. Si quieres leer la crónica completa de la entrega de premiso de esta edición, clicka aquí.
Fanny ha desarrollado el proyecto «Mujeres de algodón» en homenaje a las mujeres que trabajaron en la industria algodonera de Gipuzkoa, un homenaje a las trabajadoras de la industria textil. Nada más pasar la pandemia contactó con aquellas catorce señoras de más de 90 años y puso en marcha su proyecto. Entrevistó a aquellas mujeres que durante años trabajaron juntas en la creación de prendas de vestir y a través de historias compartidas sacó a la luz las condiciones en las que trabajaron estas, cómo siguen siendo amigas, como se trucaban los vestidos para ir al baile de los domingos, cómo se ayudaban y cómo luchaban para sacar adelante a sus familias.
El proyecto sigue muy vivo y continúa creciendo. Fanny nos contó que es muy gratificante porque ve que su relato cala en la gente de los pueblos en los que han estado presentando su proyecto, también en los más jóvenes. El proyecto le ha permitido ver la vida desde otras perspectivas y ahora tiene muchas «amonas», aunque las suyas muriesen. Le han aportado cosas que ahora guarda. Nos aconsejó dejar el teléfono de lado, la televisión apagada y sacar un rato para escuchar a las personas mayores.
Fanny imparte talleres de costura aquí y allá y nos contó que parece que cada vez hay más interés en la sociedad por crear cada una sus propias prendas, accesorios y utensilios de tela, eso también es empoderamiento ¿verdad?













